¿Es prudente elogiar la inteligencia de tu hijo si saca una buena nota? ¿Y cómo reaccionas si tu hijo llega a casa con una nota insatisfactoria? ¿Comentas sus habilidades? ¿O es más prudente preguntarle sobre cómo ha aprendido? Un nuevo estudio de Barger et al. (2022) ofrece algunas respuestas útiles.
Investigación de Mueller & Dweck
Un estudio clásico sobre la teoría de la mentalidad realizado por Claudia Mueller y Carol Dweck (1998) ha demostrado que la forma en que los niños reciben retroalimentación puede obstaculizar su desempeño. En experimentos, demostraron que dar elogios a una persona (o a un rasgo) lleva a los niños a:
- Se centraron más en demostrar sus capacidades
- Evitaron los desafíos tras el fracaso
- Posteriormente, disfrutaron menos de las tareas desafiantes
- Su rendimiento fue inferior
Investigación sobre la retroalimentación de los padres
Se han realizado numerosas investigaciones sobre la opinión de los padres respecto a los éxitos de sus hijos. Sin embargo, se han realizado menos investigaciones sobre la opinión de los padres tras el fracaso de sus hijos.
Barger et al. (2022) realizaron un estudio que comparaba los efectos de los elogios personales y de proceso en el rendimiento matemático de los padres hacia sus hijos. También midieron las creencias de padres e hijos acerca de las matemáticas: si es algo que se puede aprender mediante el esfuerzo (lo que se denomina mentalidad de crecimiento) o algo que solo se puede aprender si se tiene aptitud (lo que se denomina mentalidad fija).
El presente estudio empleó una nueva medida de informe parental para examinar las respuestas personales y procesales de los padres ante el éxito y el fracaso de sus hijos en matemáticas. Este instrumento de medición permitió distinguir de forma fiable entre las reacciones personales y procesales de los padres.
Los resultados fueron:
- Las respuestas centradas en la persona fueron menos frecuentes que las centradas en el proceso.
- Las respuestas centradas en la persona se asociaron con menor frecuencia a una mentalidad de crecimiento respecto a las matemáticas y a la creencia de que se puede aprender de los errores.
- Cuanto más respuestas centradas en la persona daban los padres ante los logros matemáticos de sus hijos (especialmente ante el fracaso), mayor era el temor de los niños hacia las matemáticas, más evitaban las matemáticas desafiantes y peor era su rendimiento matemático un año después.
- Las respuestas centradas en el proceso no predijeron el rendimiento de los niños en este estudio.
Conclusión
Esta investigación sugiere que, como padre, es prudente evitar en la medida de lo posible los comentarios personales (sobre inteligencia o aptitud) relacionados con el rendimiento de su hijo (especialmente en caso de malos resultados).
Pero… para los padres con una mentalidad fija, resulta obvio dar retroalimentación en términos personales. Por eso, parece conveniente invertir en el desarrollo de una mentalidad de crecimiento en los padres. Esto les ayudará a que su retroalimentación sea más orientada al proceso.


