Para alcanzar muchas metas importantes en la vida, el esfuerzo mental es fundamental. Pero, ¿acaso los humanos no somos más perezosos que cansados? La investigadora Georgia Clay y algunos colegas investigaron hasta qué punto la recompensa del esfuerzo mental lleva a las personas a aprender a apreciarlo.
El esfuerzo mental como algo que queremos evitar
Tradicionalmente, psicólogos, economistas y neurocientíficos han considerado el esfuerzo mental como algo que preferimos evitar en la medida de lo posible. Por ejemplo, Clark Hull formuló su ley del menor trabajo en 1943, Fiske y Taylor denominaron a las personas “avaros cognitivos” y, durante mucho tiempo, la visión del ser humano en la economía fue la del homo economicus (un individuo que intenta maximizar su utilidad personal con el mínimo esfuerzo).
El esfuerzo mental como algo que buscamos voluntariamente
Sin embargo, en la vida cotidiana buscamos con frecuencia situaciones en las que buscamos voluntariamente un esfuerzo mental, por ejemplo, al resolver un rompecabezas desafiante, aprender un nuevo idioma o aprender a tocar un instrumento musical. Aparentemente, aún podemos experimentarlo como algo gratificante. ¿Cómo es posible?
Investigación de Clay et al. (2022)
Georgia Clay et al. (2022) investigaron si recompensar el esfuerzo mental puede llevar a las personas a percibir el esfuerzo mental en sí mismo como atractivo, incluso cuando no existe una recompensa extrínseca por el resultado de dicho esfuerzo.
Los investigadores demostraron, mediante un experimento de laboratorio y otro en línea, que recompensar el esfuerzo (medido objetivamente) en una tarea mental (una tarea de memoria de trabajo) generó mayor interés en la siguiente tarea (un problema matemático complejo), aunque los participantes sabían que no estaban involucrados en ella y que recibirían más recompensas por ella.
Los investigadores concluyen que el esfuerzo puede convertirse en un reforzador secundario. Al haber sido previamente vinculado a la obtención de una recompensa, el esfuerzo en sí mismo termina percibiéndose como una recompensa.
Discusión
Algunas reflexiones:
- El esfuerzo mental puede llegar a ser placentero: Esta investigación sugiere que el esfuerzo no tiene por qué ser aversivo para los humanos. Podemos aprender a valorarlo intrínsecamente.
- Relación con la mentalidad: Este estudio encaja bien con la investigación sobre la mentalidad de crecimiento. En las culturas con mentalidad de crecimiento, se hace mayor hincapié en valorar el esfuerzo y el desarrollo. En una mentalidad fija, pensamos negativamente sobre el esfuerzo (como una señal de que carecemos de aptitud para la actividad). En una mentalidad de crecimiento, vemos el esfuerzo como algo positivo, concretamente como una forma de desarrollar nuestras capacidades.
- Relación con el efecto de debilitamiento: Los investigadores son conscientes del efecto de debilitamiento, el fenómeno por el cual las recompensas pueden mermar la motivación intrínseca para una actividad específica. Por ello, eligieron una tarea diferente como segunda tarea en su experimento. Es importante señalar, sin embargo, que en los estudios sobre el efecto de debilitamiento, se recompensaba el resultado del esfuerzo (por ejemplo, un rompecabezas resuelto correctamente), no el grado de esfuerzo medido objetivamente.
- Recompensar el éxito puede hacer que el esfuerzo resulte indeseable: en la vida cotidiana (en la educación y el trabajo) a menudo se nos recompensa no por el esfuerzo, sino por el éxito. Esto puede llevar a que las personas eviten actividades desafiantes y hagan trampa, ya que reducen las probabilidades de éxito.
Recompensar el esfuerzo también puede ser complicado: en la práctica, puede resultar menos sencillo que en estos experimentos. En los experimentos, el grado de esfuerzo se midió objetivamente, de modo que la recompensa pudo vincularse al esfuerzo real. Sin embargo, en la vida cotidiana, el esfuerzo también puede fingirse. Sabiendo que las recompensas se obtienen con esfuerzo, uno puede verse tentado a hacer trampa simplemente fingiendo esforzarse.


